Poetry

Este cuerpo no es mío.

Este cuerpo no es mío

pero tampoco tuyo,

ni siquiera la sangre 

o la piel que me cubre.

Todo ha sido un préstamo,

una garantía confabulada.

Los dolores 

las heridas

los muslos 

las rodillas,

una construcción (im)perfecta.

La sonrisa alquilada,

las lágrimas impregnadas 

como parte de un alma 

que ha sido encerrada,

como castigo o galardón. 

Cada centímetro un misterio

y cada lunar una señal.

En cada dolor, humanidad.

Un molde que no es eterno 

pero que en él habita la eternidad.

Necedades

Los vidrios rotos,

las cartas que han sido quemadas,

las señales ignoradas;

no dan paso al abasto de bebidas

ni a la escasez de amor. 

Las carencias no son más que heridas 

que anulan a la razón.

No es extraña la agonía,

cuando solo quiere al corazón.

El perdón se nos vuelve un pecado 

más monótono que la ilusión. 

Magia divina

Estás en el invierno,

en el verano,

cuando la pena llega.

Te encuentras a todas horas,

incluso en los cambios de horario.

Estás siempre puntual

como una ola en el mar.

Me acoges con tus suaves brazos,

que se expanden como alas,

para darme un abrazo.

Conmueves todo lo que tocas,

conviertes las sombras en esperanzas.

Levantas los ánimos,

hasta de almas rotas.

‘Eres magia divina‘, te dicen;

tú sonríes y disientes,

te sacudes la soberbia

y te llevas el oro de tu cuerpo

a curar otros amores.

Tu fantasma

No puedo seguir alimentando tu fantasma,

pues se alimenta de recuerdos 

que me roban la voz. 

Bebe mis ilusiones,

masticando mis sueños.

Déjalo devorar lo prohibido

aquello que no alcanza.

El amor perdido,

que dejó sin pedir venganza.

Llévate a tu fantasma lejos,

lejos de mí y mis fragancias.

Que se perfume de rosas secas 

admirando nuestras esencias.

¡Aleja a tu fantasma de mis números!

De los años que me alcanzan,  

aléjalo del reloj de arena 

y las penas que envenenan.

No me vuelvas a pedir perdón sin hablar,

tu fantasma no basta;

ni para mentir,

ni para llorar,

mucho menos para ocultar

que a otras no has podido amar.

Umbrales

Me has cerrado las puertas del amor,

Me has dicho que lo nuestro es un error,

Que no se mezclan los triunfos y los fracasos.

Me has lastimado con tu mirada hiriente

Y has dibujado mil espinas de frente,

Ya no me quedan corazones latentes.

Todos los umbrales los has alejado,

Las lunas rojas ya se han marchado

Las flores marchitas no han resucitado.

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Terrenal

Los colores dorados abundan en el mercado,

Los puestos ambulantes,

Los amantes que son de antes

Y los carros que salen ilesos.

La ciudad devora hombres,

O los hombres devoran la ciudad.

El capitalismo se come a los clientes

Y los clientes a su felicidad.

Los bares tapizados de gente

Que entre el vaivén y la sombra

Alumbran pidiendo otra ronda.

No queda nada del que fue y del que vino,

Todo lo encontrado ha sido perdido.

Las calles, océanos de gente

Y el océano arroyo sobreviviente

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Acantilado

Me tiré al acantilado con los ojos cerrados

no quise mirar hacia abajo ni medir distancia.

Me entretuve en la visión de tu cara,

toqué tus mejillas mientras caía,

te besé los ojos

y te acaricié el alma.

Suavemente juntamos nuestros corazones

mientras hablábamos idiomas que solo tú oyes.

Nuestros cuerpos sonrieron al besarnos,

la luna nos cubrió de estrellas

lentamente nuestros cuerpos se llenaron de destellos.

Mas ni la gravedad ni la realidad podían ser evitadas

y toqué fondo al caer a un río.

Tu figura disipada,

no más estrellas 

no más destellos,

La luna había sonreído y no dijo nada. 

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La búsqueda

Debajo de los coches,

perdido entre los bosques,

nadando en mi playa,

te busqué y no estabas.

Recorrí el sur de dos mundos;

me transporté al 5D

y tu rastro no encontré.

Llamé a tu madre y a tu padre.

Me subí al arcoíris en la Antártida.

Me sumergí en el Amazonas

y escuché que tu sonrisa no perdona.

Viajé en el tiempo,

crucé el estrecho de Bering.

Conocí a tus ancestros,

a tu espíritu sin cuerpo,

pero ahí tampoco estabas.

Bosque

Me gusta caminar entre los árboles y montañas.

Me gusta ver la luz del sol cuando la tarde cae y entonces el cielo cambia.

Estar entre los ríos donde todo avanza,

el agua se va sin pedir venganza.

Las flores, los animales que viven sin apego.

El ruido de las ramas y la vida que cada día nace.

Cuando cae la noche respiro, miro al cielo

Y el firmamento brilla más y más a lo lejos.

Ayer cuando me iba del bosque,

seguía igual la luna brillante.

La tranquilidad de la madre.

El agua fluía la energía proseguía.