Torero

Nacido en España y adoptado por el mundo,
él se ha criado.
Enfrenta sin miedo sus derrotas
pues alberga en él esperanzas remotas.
Dispuesto a ponerse los cuernos
procede a entrar al ruedo.
Con su hermoso traje de luces, levanta
la vista al cielo.
Dispuesto a perderlo todo, la pasión va
con ello.
 Es el momento del comienzo, el final o el
tropiezo.
Sólo en Dios está el hecho.
Puede sentir sobre su ropa la sombra
que el miedo adopta.
Mas aquella pasión ardiente,
 lo ha llevado a colocarse
entre la vida y la muerte.
El recorrido de su vida lo abrume,
huele la vida como un cruel perfume,
el instante sepultado sobre aquellas cruces.
Ha ganado su faena como una obra de arte,
ha encontrado en ella la sonrisa estimulante.
Ha matado a lo profundo, el estoque llamó
 la muerte.
La gente en la plaza levanta la alegría,
 él respira un  nuevo día.
Su esbelta figura se ve congraciada,
 ha ganado una de veinte mil batallas.
Con sangre en su traje siente orgullo,
ha hecho lo que de él nacía.
Arriesgarse a la muerte y aferrarse
 a la vida,
La adrenalina corriendo, desafiando el
peligro, sólo él conoce lo que es estar
arriba.
Donde sólo el que acelera el corazón, ondea
el capote y enfrenta a la bestia,  ríe de
placer y miedo.
La plaza grita: ¡Se ha ganado el cielo!,
por fuera susurran se irá al infierno.
Comienza de nuevo, retando a la víctima
o victimario.
El entrega su vida, su corazón y algo inmenso.
La afición no cree lo que ve,
mientras que el cielo implora OLE OLE.

25

El olor a hierba fresca

la humead que se respira en el aire

el viento fuertísimo gritando verdades

el año se acaba

la lluvia condensada

la marea sube y baja

la locura de humanos parlanchina

te quedas en tu cama acostado

por primera vez estás solo

no quieres despertar a la locura

no quieres salir de tu comfort

por primera vez ves el miedo

y aceptas tu dolor.

Perro

Me ladrabas a la hora de comer, mordías mis vestidos y me lamías tan sólo la mano. Para después irte con tu jauría de perras, y no volverte a ver hasta que tu rondada callejera se acabara en el sexto mes. Cada seis meses, perrito, venías. Fue por ti que me encantaron los cachorritos. Y la niña que se llenaba los bolsos de gatos, se quedó plasmada en las fotos viejas para no salir. Me instruiste el amor canino, y aunque te me has perdido, y seguro otra dueña amante de lo ajeno, ya te ha adoptado, no te extraño. Fuiste un perro conmigo y yo siempre preferí los gatos. 

Luna atascada

Hoy la luna no está llena ni creciente,

La luna está atascada

Entre el miedo y la muerte,

El cielo gris esperando conocerte.

Se esconde la luna no vaya ser que te encuentre,

Y que a tus ojos no le gusten verme.

La luna sin prisa atascada en su risa

Te mira de lejos regocijada.

Muchacho de ojos tristes, tan bellos y llorosos,

Si la luna atascada te pide

¿Le darás lo que tienes?

Está atascada y no avanza,

sigue tus pasos temblorosos.

Que son lentos e indecisos,

Y nos dejan llorando entre sollozos.

Me duele caer

Me duele que llueva y den las seis

me duele que te encierres cuando el mundo está al revés

me duele que revientes cuando te digo no está bien

 

Me dueles cuando te asombras del tráfico de ayer

me dueles cuando insinúas que no me visto bien

me dueles cuando blasfemas por ver la aurora caer

 

Me duele si te vas y no me dices ven

me duele si te quedas sólo para comer

me duele si me besas tan solo para beber

 

Ya no me duele tu ausencia

me duele caer

 

Cedro

Tu inconsistencia se encargó de matar lentamente el amor que por ti sentía.

Ibas y venías lentamente contando espinas.

Las tirabas, las dejabas a la orilla de la cama

Sin sentir un ladrido en tu consciencia.

Podías quemar el llano con tu ausencia

Embriagarte llenarte de vértigos y almendras.

Para después venir contándome mil cuentos desterrados de alguna dama moribunda

que moría en el seno de tu memoria al terminar el día.

Y al día siguiente otra dama moribunda

Con mil cuentos que contar que tú tenías que cantar.

Me cansé de tus historias, tus mujeres y tus garras.

Siempre cedro fuerte mes de abril viviente fecundo en luna creciente me abatiste pero no me destruiste

Te fuiste y ya nunca volviste.

Términos numéricos

Él la vio sentada en la banca leyendo. Rápidamente calculó la distancia que los separaba. Contó los pasos para llegar a ella. Diez, veinte, treinta pasos y medio, ya la tenía enfrente. La joven lo vio y le dijo hola. Entablaron conversación. Se hicieron amigos, luego novios. A él le gustaban los números, a su novia las letras. Ella le dedicaba poemas, canciones. Él se burlaba de las palabras, decía que su amor era más grande que el de ella, pues su amor era infinito como los números, , losnúmeros. Él conocía las medidas exactas de su rostro, su cuerpo. De sus minúsculos senos, sus caderas abultadas, cada centímetro de su piel, cada milímetro de lunar. Siempre le encontraba cifras nuevas. Dibujaba parábolas en ella, sacaba el foco y hacia la directriz. Entre sus curvas se perdía, entraba en sus circunferencias, no salía. Calculaba el diámetro y tocaba el pi con sus dedos,todo lo hacía real y racional. Contaba sus cabellos e inventaba ecuaciones para calcular las medidas exactas de su corazón. Y así la amó tanto que un día descubrió en su cuerpo la cifra que faltaba, que la humanidad buscó, el final de los números.

Sirena en libertad

Entre el mar y el cielo se ve el arcángel azul que recae.

Entre el viento y la lluvia se escucha tu risa que pide a gritos libertad.

¿Quién te ha dejado sola? ¿Quién te ha encerrado en el mar de sirenas?

Tan bella como un ángel, tan frágil como hoja; Afrodita tan pura y marchita.

¿Cuándo volverás a tocar la luna, a beberte el sol y a cantar el alba?

Yo aquí te espero, te espero sentado entre un paraíso de llanto.

Estoy entre hadas y duendes, tus amigas las ninfas me hablan de ti y celosas te esperan.

El amor ya no toca a mi ventana, la puerta del recuerdo se ha cerrado,

en mi memoria tu cuerpo encadenado.

Eres presa de tus miedos ilesos, de tu inocua juventud, de tu sinfonía,

de tu swing y tus sueños de utopías.

Preciosa estrella que brilla en el cielo, eres la única en mi firmamento.

Te veo de lejos aprisionada, víctima de tu propio juego.

Tu única juez en tu juicio.

Brillas pero ardes, vives pero mueres,

bailas pero arrastras las mil caras del amor.

No sabes amar, jamás has sido amada,

tu alma vieja muere lentamente en la prisión de tu cuerpo joven; en la isla que no has de ir a visitar.

Entre sueño y sueño has aprendido a despertar.

Preciosa sirena, la única salida es el hombre al que no supiste amar.

Inconsistencia

Estás esperando y no sabes cuándo viene, ni de dónde tu pedido.
Cuando llega lo abres emocionada como un niño comprando dulces,
y yo te pregunto:
qué harás después, si después eres todo, si después eres nada.
La dicha que entra por tu ventana la barres por la puerta,
cuando llega la felicidad eternamente esperada
Siempre te llega cargada de tristeza, enraizada de tristeza,
que va creciendo como enredadera opacando todo.
Y entonces, ya no eres feliz, ya no mereces ser feliz.
Como los pétalos de la flor han de morir un día,
como las cenizas han de ser esparcidas y las palabras consumidas.
Tú muerdes los labios más dulces y luego los das a saborear al mundo.

Creías conocer lo imposible y lo posible se volvió causa de asombro,
creías que existían las cosas imposibles,
creías que ya las habías vivido, creías que ya habías sufrido bastante,
no basta, no. Nunca es bastante.
Deseaste lo que ahora tienes y no sabes si abrazarlo o salir corriendo,
si en la sonrisa se dibuja el llanto que sólo tú ves con tus ojos mansos.
Creías que la imposibilidad de querer era bestia mortal calaña.
Ahora ya sabes que es peor, que es peor que todos los adjetivos tristes y horrorosos del mundo.
Porque la imposibilidad es nunca, nunca.
sin imaginación, sin puntos y aparte, sin puntos y seguido, sin coma sin talvez, sin algún día, sin hoy, sin mañana.

La imposibilidad es finita pero sin fin ni sombra.
El arrullo de sus ojos te dice que elimines lo pensado,
y entonces veo los tuyos,
y no sé lo que veo porque no veo ojos,
sólo veo dos bolas blancas con venas rojas a reventar sostenidas por dos ojos que quieren hacer los tuyos suyos.

Decisiones

Estás entre dos aguas distintas

El océano pacifico o el atlántico

Piensas noche y día

Tu cabeza se quema las letras y los números

Las rosas rojas o azules

Sí, ya hay azules

Bebes el té verde hoy

¿Y dejas el café para mañana?

Quítate el abrigo

Muérdete el labio

Ve a cama a dormir

La almohada está esperando

Pero aquella amada

Que en la lejanía te espera

No ignora más que aquella

Que se encuentra cerca

Decide, pero decide,

Aunque sea hoy o mañana

Porque el amor no espera

Cuando se muere entre la duda ilusa.