Este cuerpo no es mío.

Este cuerpo no es mío

pero tampoco tuyo,

ni siquiera la sangre 

o la piel que me cubre.

Todo ha sido un préstamo,

una garantía confabulada.

Los dolores 

las heridas

los muslos 

las rodillas,

una construcción (im)perfecta.

La sonrisa alquilada,

las lágrimas impregnadas 

como parte de un alma 

que ha sido encerrada,

como castigo o galardón. 

Cada centímetro un misterio

y cada lunar una señal.

En cada dolor, humanidad.

Un molde que no es eterno 

pero que en él habita la eternidad.

Magia divina

Estás en el invierno,

en el verano,

cuando la pena llega.

Te encuentras a todas horas,

incluso en los cambios de horario.

Estás siempre puntual

como una ola en el mar.

Me acoges con tus suaves brazos,

que se expanden como alas,

para darme un abrazo.

Conmueves todo lo que tocas,

conviertes las sombras en esperanzas.

Levantas los ánimos,

hasta de almas rotas.

‘Eres magia divina‘, te dicen;

tú sonríes y disientes,

te sacudes la soberbia

y te llevas el oro de tu cuerpo

a curar otros amores.

Tu fantasma

No puedo seguir alimentando tu fantasma,

pues se alimenta de recuerdos 

que me roban la voz. 

Bebe mis ilusiones,

masticando mis sueños.

Déjalo devorar lo prohibido

aquello que no alcanza.

El amor perdido,

que dejó sin pedir venganza.

Llévate a tu fantasma lejos,

lejos de mí y mis fragancias.

Que se perfume de rosas secas 

admirando nuestras esencias.

¡Aleja a tu fantasma de mis números!

De los años que me alcanzan,  

aléjalo del reloj de arena 

y las penas que envenenan.

No me vuelvas a pedir perdón sin hablar,

tu fantasma no basta;

ni para mentir,

ni para llorar,

mucho menos para ocultar

que a otras no has podido amar.

Umbrales

Me has cerrado las puertas del amor,

Me has dicho que lo nuestro es un error,

Que no se mezclan los triunfos y los fracasos.

Me has lastimado con tu mirada hiriente

Y has dibujado mil espinas de frente,

Ya no me quedan corazones latentes.

Todos los umbrales los has alejado,

Las lunas rojas ya se han marchado

Las flores marchitas no han resucitado.

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La búsqueda

Debajo de los coches,

perdido entre los bosques,

nadando en mi playa,

te busqué y no estabas.

Recorrí el sur de dos mundos;

me transporté al 5D

y tu rastro no encontré.

Llamé a tu madre y a tu padre.

Me subí al arcoíris en la Antártida.

Me sumergí en el Amazonas

y escuché que tu sonrisa no perdona.

Viajé en el tiempo,

crucé el estrecho de Bering.

Conocí a tus ancestros,

a tu espíritu sin cuerpo,

pero ahí tampoco estabas.

Quimera

Dijiste que vendrías

A apadrinar el resto de mis días

Sentí que tu corazón lo comprendía

Pero no era más que una quimera

Falsa ilusión sin espera

Te amé aunque con cobardía

El corazón que sin ti, no valía

Cuántos poemas de amor

Cuántas cartas a hombres escribo

Cuánto papel y letras desperdicio

Por un amor que no llega

Que viene y se va nadando sin pena ni prisa.

360

Los polvos que han volado mágicos en el viento sagrado de la noche

Me ha llevado a mí hada errante transeúnte alada náufraga encantada ninfa desorientada,

Hasta el arco de tu sombra donde tus misterios acechan y transpiran tus verdades,

Las cosas que dices blasfemias sin prisa el amor que te causa la risa después del subsidio penando en asfalto.

Te detienes, me miras, analizas mis alas, mis pasos no vaya a ser que se rompan los lienzos estables y los hilos más estrechos me hayan armado el vestido.

Desconfiado me hablas de amor, otras ninfas más bellas quizá te han robado las ganas de amar, te han dejado seco de sangre, de alivio de amor dado con más delirio.

Y Yo tranquila asiento al dolor del amor y te digo amigo sana por favor, el amor luna en frasco cristal a pedazos nos hiere mas antes fue cosa más bella que deja señal.

Tú, plasmado corazón fugaz alma generosa de historias por contar me ves indeciso con dudas impreciso será que el amor otra vez en nuestra contra quiere jugar

Mejor te marchas a pasos sin huella sin ruido sin sombra

Y me dejas ahí, hada tendida, buscando volando sin fin

Ternura y miedo

Las bancas en los parques solitarias

Esperan tu presencia como dos golondrinas pérdidas.

¿Serán dos perdices que te extrañan, o serán dos corazones que te aman?

Yo no sé si son las aves o los perros,

Los humanos vestidos de dragones,

Las rosas queriendo ser árboles o el arcoiris queriendo ser tinieblas.

Yo no sé qué es lo que es, pero te sigue, y entre sus brazos, sublime, me pide que te apacigüe.

Ya no puedo amor con esta carga,

eres tan duro y todo el mundo te extraña.

Nadie te llora y nadie te sufre como yo,

que sólo te huelo a azufre.

Eres impredecible, extravagante,

Dices que me amas y luego fallas.

No llegas al parque en el que te espero, y me dejas tan solo viendo las bancas.

La gente pregunta tu paradero,

dicen que no hay amor sin esmero.

Que eres el sol que ilumina al pueblo, la comedia del teatro donde no hay tragedia.

No sé que decir, desde que te espero,

y los dos corazones laten de ternura y miedo.

Ignorancia

¿Qué pasa con el amor cuando no es correspondido?
¿A dónde va? 
¿Quién se hace acreedor de tantos tesoros?
 
¿Será que se sepulta entre la duda y la dicha?
¿O será que vuela al sol y su fuego es quien lo mantiene vivo? 
 
Qué gran funciona la del amor perdido;
mantener vivo al sol,
para alumbrarnos cada día.
Para darnos luz, aunque sea su vida misma 
la que causa la sombra.
 
A dónde van las ilusiones de amor,
o los sueños sin decir,
los te quiero jamás pronunciados.
¿Será que se condensan y son la lluvia que riega las flores?
O será que se convierten en besos falsos que se darán en vano,
a través de caricias marginadas, 
que en vez de ser sentidas han sido obligadas.
 
No sé a dónde van los besos que te guardé, 
el amor que no hicimos;
o los lugares a los que nunca fuimos,
pero es quizás en la ignorancia 
donde les aguarda su mejor destino.